Dovbyk y sus números: El delantero que dejó Girona, las estadísticas que hablan por sí solas
Artem Dovbyk metió 25 goles en su tiempo aquí. Ahora en Roma marca diferente. Un análisis sobre qué pasó y qué significa para el Girona que lo vio partir.
13 de agosto de 2026

Artem Dovbyk tenía 29 años cuando llegó a Roma. En Girona había hecho historia. En la temporada 2024/2025 con la Roma marcó 12 goles en 32 partidos de Serie A. Suena a número sólido. Pero si lo miras bien, es un descenso respecto a lo que esperábamos después de verlo aquí, en Montilivi, siendo practicamente imposible de defender.
¿Qué pasó con Dovbyk?
Aquí viene el análisis que ningún pronóstico vio venir: Dovbyk en Girona era un fenómeno. En Roma es un buen futbolista. La diferencia no es pequeña. En la temporada 2025/2026 ha marcado apenas 3 goles cuando esperábamos el doble. Los números dicen que algo cambió, pero ¿qué?
Es fácil culpar al ajuste a la Serie A, al cambio de clima, a la presión. Pero las estadísticas son más frías: 3 goles en una temporada completa es insuficiente para un delantero que fue titular en Roma. Y aunque ha convertido 25 de 29 penaltis en su carrera (86.21% de precisión), los penaltis no aparecen mágicamente cada partido.
El Dovbyk que nosotras conocimos
En Girona, Dovbyk jugaba con una libertad que Roma no le regaló tan fácil. Aquí era el ariete de un equipo que fluía sin presión mediática, sin ser favorito de nadie. Eso es importante. Cuando nadie te espera, marcas diferente. Cuando todos te esperan, debes ser consistente. Y la consistencia en Roma no llegó.
Sus estadísticas en Girona quedaron grabadas en la memoria de quien lo vio: 25 goles que no eran solo números, eran juego, eran poder. Roma compró esos 25 goles. Pero el futbolista que llegó a Trigoria era el mismo. ¿Entonces qué pasó? Quizás que en Girona, en LaLiga, con Michel dándole estructura, Dovbyk era más que un delantero. Era un símbolo.
Los pronósticos que fallaron con Dovbyk
Cualquier casas de apuestas que apostó a que Dovbyk tendría una temporada de 15+ goles en Roma perdió dinero. Y eso duele especialmente porque aquí vimos que sí era capaz. Los pronósticos subestimaron el papel del equipo. No es lo mismo marcar 25 goles cuando tu equipo juega a tu ritmo que cuando tienes que adaptarte a once nuevos compañeros, a una defensa diferente, a entrenamientos distintos.
¿Qué significa para Girona?
Que los buenos jugadores que salen de aquí no siempre renuevan sus números en otra parte. Y eso nos recuerda que lo que Girona construyó fue especial. Dovbyk era parte de ello, pero no era la totalidad. El equipo lo hacía mejor. Y eso, en un mercado lleno de especulación y pronósticos sobre precios, es una lección brutal: el fútbol no es portátil.
Ahora Dovbyk lucha por encontrar ritmo en Roma. Sus estadísticas son competentes, no sobresalientes. Y aquí en Montilivi, cada vez que vemos un ariete competente, recordamos cuando teníamos uno excepcional. No por nostalgia, sino como recordatorio de lo que fue posible cuando todo encajaba.
Ver a Dovbyk en Roma y analizar números en frío, o recordar cómo se sintió cuando jugaba aquí. La diferencia la notas desde el minuto uno.
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